Capítulo 36.
Evelyn.
—Necesito que respondas— insiste, hastiándome por octava vez. —¿Esto se lo hiciste tú? Porque los medios fueron callados y el mismo Pellman me comentó que todo delito del que se le acusa tiene el peso suficiente para, no solo destituirlo.
—Corbin, ¿no te cansas?— me levanto con los documentos listos. —Ahí está mi firma para la entrega de esa extensión. Mi gente la va a monitorear.
—¿Ahora vas a dejar de confiar en mí hasta en esto?— le pasa los papeles a la asistente que sale enseguid