Capítulo 151.
Evelyn.
Le indico a Rodolfo que vaya por las cosas de mi hija, y como lo predije, Rhett no llegó solo. El hijo viene detrás con la abuela de Aihnoa, quien sostiene su bolso en su mano y el abrigo cerrado al frente.
Le doy otro sorbo a mi jugo, tomando una servilleta para limpiar el labio superior de mi hija, quien voltea el rostro con el saludo de la mujer que tiene más pinta de tía que de abuela.
—Maravilloso día para tí, abuela— le dice mi hija al llegar frente para dar su propio saludo.
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