Capítulo 132.
Logan.
Deliro, absorbo y no evito sucumbir ante el encanto venenoso. Porque nadie podría demostrarle al mundo que hay criaturas que nacieron para derribar hasta a las bestias más brutales y temibles de la existencia.
Tengo una, la cual prendada de mi boca no deja de sonreír, como si saber que puede poner en jaque al mundo le generara lo mismo que robar un juguete a un crío.
Golpeo la maldit@ esquina de la cama soltando la ola de dolor que me ennegrece la vista, pero no la suelto. La hago caer conmigo, sujetando su boca con los labios y su cintura con una mano, mientras elimino los botones faltantes. Tolero el ardor en cada herida cuando se sube sobre mí, acariciando con las uñas mi rostro. Arde cuando las roza sin cuidado.
Es demasiado agresiva, emocionada y deliciosamente mía.
Presiono su trasero y me sujeta la mano, para subirla a su cintura.
—Estás sangrando— señala la herida de mi hombro que comienza a manchar la venda que la cubre. —Necesito que te recuperes rápido y que la he