Capítulo 132.
Logan.
Deliro, absorbo y no evito sucumbir ante el encanto venenoso. Porque nadie podría demostrarle al mundo que hay criaturas que nacieron para derribar hasta a las bestias más brutales y temibles de la existencia.
Tengo una, la cual prendada de mi boca no deja de sonreír, como si saber que puede poner en jaque al mundo le generara lo mismo que robar un juguete a un crío.
Golpeo la maldit@ esquina de la cama soltando la ola de dolor que me ennegrece la vista, pero no la suelto. La hago caer