Capítulo 104.
Logan.
Fletcher suelta una risotada seca.
—¿Ven? Pizzería y abuelitas de pueblo. Mi fuente nunca falla.
Lo ignoro. Mi mirada sigue fija en la puta mansión iluminada en sombras.
—Bloodhound —me llama Ives desde la línea de retaguardia, voz baja pero firme—. Si vamos a entrar, es ahora. La marea sube en treinta y cinco minutos, después no hay ángulo por el canal.
El silencio pesa unos segundos, sólo roto por el golpeteo del agua contra los remos de los “hijos” que siguen actuando su papel de tu