78. Mi complemento
Roberto Abad Rocamonte
Después de dejar el hospital, tomé la avenida principal. La ciudad parecía respirar con calma después de la lluvia. Las luces se reflejaban sobre el pavimento, dándole al camino un aire casi cinematográfico. Solté un suspiro. Aquel niño del hospital había removido algo dentro de mí que todavía no lograba comprender. A mi lado, Lily observaba por la ventana con una sonrisa serena, y por un momento creí que el silencio entre nosotros era suficiente.
Hasta que la escuché.
—¡