Mundo ficciónIniciar sesiónAndrew estacionó su auto en el lugar para médicos, y pasó la llave apagando el motor. Solo apretó sus manos cuando evidenció aquella figura que no había salido de su cabeza en toda la semana y que palpitaba incasablemente en su cuerpo.
Era inevitable no curvar su boca. Allí estaba Natali caminando hacia la entrada del hospital, casi corriendo y arreglando su cabello por el viento que lo desordenaba.
Miró la hora en su reloj







