Capítulo 41.
Donovan.
Me repito que debo calmarme. Mi odio por ellos no me pueden hacer pensar de forma incoherente.
Mis ojos la recorren cuando aparece al final de las
escaleras, en donde pasea su vista por todos los presentes con una sonrisa de suficiencia en la cara. No disimula cuanto le gusta ver a muchos capaz de lamer sus pies.
La abertura en su vestido me cautiva, ya que el acceso es tan fácil que me es imposible no pensar en lo bien que se ha de ver en cuatro con mi polla encajada, bañando sus p