Capítulo 20.
Sofía.
Regreso a la casa menos sofocada, viendo los autos que hay enfrente, por lo que no se me hace raro hallar a Abraham discutiendo con el hijo. Los ignoro a los dos, yendo por mi ducha mañanera, el niño ya no está. Su sábana está a un lado y sin explicación la llevo a mi nariz sintiendo ese olor particular de un niño, siendo el que tenga mayor fuerza de los que, aún por accidente, he tenido cerca.
Me siento una ridícula.
La tiro en el cesto de ropa sucia para bañarme después y salir ya pr