Capítulo 11.

Sofía.

—En tu lista no está cuidar niños—, declara Abraham con simpleza.

—Porque ni siquiera es considerable—, suelto. —No trabajo en eso.

No puedo tenerlo cerca. No es bueno que ningún pequeño lo esté. Han salido dañados quienes lo han hecho. Comienzo a sudar con la necesidad de verlo de nuevo, pero me obligo a no hacerlo, cuándo el cuerpo entero comienza a tener comezón. Mantengo mi cuerpo inmóvil aún con todo eso.

—No importa en lo que quieras trabajar. Te lo llevas y te encargas de que n
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