Capítulo 114.
Donovan.
—¡Buen día!— saluda la hija del korol, con su auténtica alegría se coloca los guantes de látex para levantar la bata de Kilian. Presiona con los dedos alrededor del lugar de la operación y esta vez lo único que logra es que se despierte, más no se queja por dolor.
Eso ya es una buena señal para mí.
Veo como presiona un poco más y luego suspira.
—Listo, padre— antes que pueda hablar el Korol, atraviesa la puerta con las manos metidas en el gabán que no se quita nunca. Pese a su edad