Mi cuerpo cae al suelo. Tiemblo con el dolor que se forma en mis huesos. Estaba pensando que me besaría, pero no fue eso lo que ocurrió. Con una disculpa, él se fue dejándome tirada al suelo. Dios mío. Él cambió mucho. El Sebastián que conviví jamás haría eso conmigo.
Frustrada, levanto el cuerpo, y cierro la puerta. Por lo que parece, hay mucha gente que me odia en esa granja. No puedo darles la libertad de hacer algo contra mí. Renuncio a ver la televisión y me preparo para dormir. Mañana se