Solté un fuerte suspiro.
— No.
— ¿Qué dijiste? - parpadea un par de veces.
— No te tengo miedo, Geane. Todavía guardo marcas de los azotes que me diste, sin embargo, ya no les tengo miedo.
— Tal vez quieras recibirlas de nuevo, tal vez para que recuerdes lo doloridas que fueron. - da un paso adelante. Mantengo mi cuerpo firme. — Primero necesito hablar contigo.
Se adentra en el interior de la casa, empuja mi hombro y pronto está sentado al sofá. Permanezco con la puerta abierta. No confío en esa