Mundo ficciónIniciar sesión—¡No! ¡Mi madre no!— gritó Esteban sentándose de un salto.
—¿Estás bien? ¿Tuviste un mal sueño?— pregunté sentándome a su lado, mientras acariciaba su espalda, vaya que sí me dio un gran susto.
Su respiración estaba agitada y gracias a la luz de la luna llena que entraba a la habitación, podía ver brillos en su rostro, lo que significaba que estaba sudando y es







