Cuando encendí mi celular, noté que tenía muchas llamadas perdidas de Samuel y de Gabriel. De este último, tenía varios mensajes. Los primeros decían que solo fue un tonto beso y que me amaba solo a mí. Los otros eran más agresivos, preguntando dónde estaba y que yo no me mandaba sola. Esos son los más suaves.
Intenté ignorarlo, incluso lo bloqueé, y me dediqué a revisar mis apuntes del viaje e intentar redactar mi trabajo final. Es muy importante que tenga buenas calificaciones.
—¿Cómo te fu