Los gritos de Emma me despertaron, irrumpiendo en nuestra habitación hecha un mar de lágrimas.
—¿Qué ocurre, Emma? —le preguntó Alex mientras bostezaba.
—Ivana está muerta.
—¿Qué? —exclamé incrédula al escuchar esas palabras salir de su boca.
Yo estaba completamente sorprendida, mientras que la expresión de Alex era diferente. Él parecía frío y distante, como si estuviera en shock o simplemente no le importara.
—Debe ser un error, una noticia falsa —comentó Alex.
—No, papá, me lo dijo la tía Ir