Al mediodía, después de una mañana agotadora llena de información, regresamos al hotel. Sentía como si mi cabeza estuviera a punto de estallar. Al llegar a recepción, me apoyé en el brazo reconfortante de Gabriel. Williams nos saludó y nos informó que teníamos el resto del día libre. Mientras procesaba la noticia, Vera corrió hacia nosotros, sorprendiéndonos. Antes de saludarme a mí o a su primo, abrazó a Samuel. Su gesto provocó risas entre nosotros, aunque la mirada de Genoveva y la mía refle