Durante todo el día noté que Gabriel había estado muy raro, susurrando con Aldo y desapareciendo en dos ocasiones con sus amigos. ¿Será una sorpresa o me estará engañando con otra?
Salí de mis pensamientos cuando alguien entró a mi habitación. Era Vera, vestida con un vestido negro brillante y un maquillaje elegante que la hacía ver mayor.
—¿Todavía no estás lista? —preguntó Vera, entrando a la habitación.
—No irás con nosotros, Vera. Tu padre me mata —respondí.
—Él está ocupado con Ivana, ad