Alba
Aún no puedo creer que Gabriel y yo seamos novios. No sé si estoy haciendo lo correcto, pero siento que es lo mejor para todos.
Lo quiero muchísimo y me gusta; tal vez pueda resurgir el amor. Después de todo, fue mi gran amor cuando era una niña.
Él no deja de besar mi cuello mientras estamos sentados en el jardín de la universidad. Acabamos de entregar unos trabajos importantes y estamos en nuestro receso.
—Ya entregué tu tarea. ¿Puedes dejar de besarme? —le digo.
—No lo creo. ¿Lista para