Esa noche fue particularmente angustiante. Gabriel nunca había pasado una noche fuera sin avisar, y eso me tenía muy preocupada. Traté de llamarlo y mandarle mensajes, pero no obtuve respuesta. Ni siquiera mi prima Elisa, quien suele estar al tanto de todo, contestaba mis llamadas.
Vera y Emma, mis hermanas, habían salido con Alexis para pasar la tarde. Me alegraba que estuvieran disfrutando, pero eso solo aumentaba mi sensación de soledad en ese momento. Sin nadie con quien compartir mis pre