Capítulo 102. Unos tiranos
Capítulo 102. Unos tiranos
Cristóbal Mendoza Ramírez
León, Guanajuato, México
Me preocupaba que Amaia estuviera tan angustiada, eso no me gustaba para nada. Ella no podía hacer que la tormenta se fuera y tampoco yo podía hacer nada, era mejor que tuviéramos calma y cuando estuvo listo el té, lo serví en dos tazas y nos sentamos en la sala. Le pasé a Amaia una cobija y yo me cubrí con otra, estaba haciendo demasiado frío.
–Amaia vamos a tomar un té para entrar en calor, no te puedes ir por mucho