Capítulo 54

Maia

Llegué convertida en un manojo de nervios al parque que me traía tantos recuerdos, fue en ese lugar donde tuvimos nuestra primera charla seria e íntima. El mismo banco donde nos habíamos encontrado estaba ocupado por un señor que comía algo con mucha grasa a juzgar por los restos aceitosos alrededor de su boca y una anciana que permanecía completamente inmóvil mirando al infinito y más allá. Me quedé para

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