FAITH
A mitad de semana empecé a comerme la cabeza y estuve a punto de decirle a Nathaniel que el viernes no fuera a buscarme. Inventaría cualquier excusa y al final terminaría cenando por ahí con Helen y tomando algunas copas.
Estaba hecha un lio.
—Te lías tú sola —me había dicho Helen—. Y te comes la cabeza cuando estás sola porque tú misma me has dicho que estando con él eres incapaz de pensar. ¿Has pensado en apuntarte a yoga o pilates, algo relajante? Porque yo sí. Podríamos ir juntas.
Es