La maquilladora da un último retoque a los finos labios de Lirio, quien se observa en el espejo, maravillada por el trabajo de la mujer. Nunca se había sentido tan hermosa. Luego, se dejó ayudar para ponerse el vestido y evitar dañar el trabajo de varias horas de todas dos chicas que se encuentran con a su lado en este momento.
—Ha quedado como toda un princesa, señorita —la halagaron al verla con su vestido verde oliva.
—Gracias —murmuró.
Le ayudaron a colocarse las prendas que le compró Dante