Era temprano por la mañana, Evie se encontraba en su sala de estudio, la cual quedaba al lado de la biblioteca y tenía una puerta que la conectaba con la misma, algo que a la joven le encantaba, pues cuando quisiese, podría recorrer la gigantesca biblioteca y leer. Pero este cuarto de estudio no era para leer, todo lo contrario, Adam mandó a diseñarlo para que Evie pudiera concentrarse en escribir.
—Una escritora necesita su propio espacio —le había dicho Adam.
Se lo había entregado hacía seman