La habitación había tomado el ambiente necesario para lo que debía proceder.
Hacía más de dos años que no tenía sexo con algún hombre, ni siquiera intenté en todo este tiempo estimularme.
Llegué a creer que nunca más volvería a sentir excitación… aunque volver a estar cerca de Adam despertó en mí cada fibra de mi cuerpo, recordándome lo que era desear con todas las fuerzas que un hombre me poseyera.
El recordar todas las veces que lo deseé a la distancia y saber que ahora lo tenía detrás de