Otra vez me encontraba con Davison en el Juan Valdés.
Intentaba que no me viera, hacerme la loca y que no me notara, para poder tomarme mi capuchino en paz. Desgraciadamente estaba sola en la mesa y él cada vez que me veía, se acercaba para saludarme.
Ahí está, viéndome de lejos.
Mierda, se está acercando.
En estos años que han pasado Davison se ha convertido en un divorciado que trabaja como oficinista, sin hijos, sin esposa… En pocas palabras, un fracasado que está aburrido de la vida que lle