Capítulo 45

El único vestido que había conservado de mi separación con Adam fue uno rojo fuego de satén. Era mi favorito, elegante y sensual.

Decidí usarlo para la cena en la mansión.

El auto llegó a recogerme a eso de las siete y media.

Era la primera vez que la mansión la veía llena de personas, todas vestidas de gala, con sus costosísimos vestidos hecho a la medida.

Entre los invitados encontré a Roberta, la rubia con la que Adam estaba saliendo en esos días. No entendí el por qué Adam me había invitado
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