Mundo ficciónIniciar sesiónTenía que aceptar que me había casado con un hombre que no estaba del todo cuerdo. Era un hombre que, cuando menos lo pensaba, me salía con alguna sorpresa.
Me sentía contrariada y al mismo tiempo una parte de mí estaba emocionada.
Mientras Adam me penetraba con fuerza y hacía que soltara jadeos, apretando con fuerza las sábanas blancas, me susurraba al oído todo el placer que sentiría si hiciera un trí







