Capítulo 40

El humo salía denso pero con potencia fuera de mi cuerpo sin control alguno. Siento a Alenka, Witold, Julek y Rafal, acercarse demasiado a mí. ¡Se pegan como unas lapas!

—No os va a pasar absolutamente nada. Quedaos tranquilos.

No tengo ni la menor idea si esas palabras les va a tranquilizar, seguramente que no. Ya que e

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