Autocontrol.
Ethan volvió a acostarse, pero el colchón se sintió inútil.
Cerró los ojos, intentó respirar lento, intentó convencerse de que era tarde, de que el día había sido demasiado largo, de que necesitaba dormir aunque fuera por inercia.
No funcionó.
La imagen de Noah se le metió en la cabeza con esa ternura que duele, con la manita inmovilizada, con la forma en que lo miró cuando le dijo “pap