Tan hermosa y tan terca.
Un escalofrío se le instaló a Ethan en el pecho, de esos que no tienen nada que ver con el frío y todo que ver con la vida cambiándote el eje.
Noah acababa de decirle que lo quería, así, sin esfuerzo, como si fuera lo más lógico del mundo, y a Ethan le dio la sensación absurda de que le acababan de regalar mil años de existencia de golpe.
Ahí lo supo con una claridad brutal.
Haría cualquier cosa por ese niño.