La mañana llegó. Hoy fue fijado como el día de la boda, la tormenta cayendo sobre la mansión Blackwood.
Todo sigue igual. Nada había cambiado realmente. William seguía desaparecido. Tal vez no había despertado todavía, anoche tampoco estuvo en el comedor. Sin embargo las paredes de la casa zumbaban con la gran presencia de William en mi corazón.
Miré a través de la ventana, los sirvientes y las sirvientas estaban trabajando en su rutina matutina, los guardias de la casa estaban apostados en cad