Mundo ficciónIniciar sesiónCapítulo XXXII
Una batalla a muerte.
El joven mago estaba preparando esas enormes bolas de fuego, el calor se esparció por todo el lugar, fue tanto que nadie se le acercó, la figura del rinoceronte y del dragón de fuego estaban allí, inmóviles, presenciando cada acción en la batalla, pero cuando las bolas de fuego alcanzaron cierto tamaño la atención de las criaturas celestiales se enfocó en el joven mago, los Omantres estaban algo nerviosos y enseguida entre todos construyeron







