George
Estocolmo, Suecia
— ¿Y está estable? —pregunté preocupado a mi padre que estaba bastante serio del otro lado de la línea.
—Sí, tiene que mantenerse serena o su presión arterial subirá. No he podido entrar a verla, más que cuando me dijo acerca de tu situación y que era abuela, luego los doctores entraron y tuve que salir, pero está estable. —me pasé una mano por mi rostro, así no estaba planeado contarle a mi madre.
— ¿Y quién fue el que le dijo mi situación? Solo lo sabemos tú, Marie,