Andrés lanzó la tablet completamente furioso, Madison lo observaba con total calma mientras el hombre lanzaba miles de maldiciones.
— ¡Los clientes se han ido! Por un demonio solo han transcurrido unos cuantos días y la empresa se encuentra en total peligro y todo por esa locura que Sarah hizo.
— Ten calma, verás cómo las cosas van a mejorar. Recuerda que no hay un anochecer sin un amanecer.
— Quisiera tener tu seguridad pero no puedo Madison, la empresa de mis padres se está yendo por la borda