Andrés y Preston estaban lanzando chispas, ambos hombres no se amedrentaban en absoluto y era evidente que ninguno tenía miedo hacia el otro.
— No quiero que tengas tantas confianzas con mi esposa, no le vuelvas a llamar Madi que me repugna escucharte.
— Pues se va a tener que aguantar porque pienso seguir llamando a Madison como Madi, lo dejaré de hacer solo si ella me lo pide. Me gustaría dejar algo muy en claro, no obedezco órdenes de usted, mi fidelidad se encuentra hacia la gran mujer que