Andrés notó que Madison casi lloró, respiró profundamente y se llenó de paciencia.
— Ya, ven aquí — la sostuvo entre sus brazos — no llores, te miras espantosa cuando lo haces.
— Eres un idiota — ella lo empujo pero él se aferró — déjame sola y en paz, solo quiero vivir una vida tranquila, ¿Eso es mucho pedir?
Madison al final se quedó dormida, Andrés miró su celular y decidió buscar el número de Peter. Lo desbloqueó con una de las huellas de su novia, empezó a buscar en la galería y fue ahí