Ameline se sintió mucho más tranquila después de la ducha fría, pero aun así no pudo dejar de pensar en lo que acababa de hacer con Seth… y en lo mucho que quería repetirlo.
Había pasado tanto desde la primera vez… cuando le quitó la virginidad, aunque al principio dolió, él la compensó por todo ese dolor con tanto, tanto placer… aún soñaba con esa noche a menudo, incluso aunque su odio por él no dejaba de crecer.
“Soy increíblemente estúpida, este hombre me mantiene prisionera, secuestró a