Ameline se fue del jardín con Emma siguiéndola como era su deber de guardia, pero muy atrás, dándole espacio para pensar en todo lo que le dijo.
Las palabras de Emma aún vibraban en su cabeza, cada sugerencia abriendo puertas a posibilidades que la hacían temblar de nerviosismo y esperanza.
"Si esto sale bien, tendré un documento que respalde que el bebé no es de Seth, él no tendrá más opción que resignarse, y como sabe que yo no robe el reloj, ¡tendrá que dejarme ir! A mí y a Nataniel, por