Que Seth hubiera regresado traía muchos cambios, entre ellos, que ya no era necesario llamarlo para pedir permiso para salir. No, ahora debía ir en persona a pedirle el permiso.
Ameline caminaba por el pasillo de la mansión con sus pasos resonando en el suelo pulido cada uno más pesado que el anterior. Su corazón latía con fuerza, una mezcla de nervios y determinación mientras se acercaba a la oficina de Seth.
"Solo es pedirle permiso para salir con las chicas, nada más" pensó, pero la idea d