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El tiempo se fue pasando con mucha rapidez, el trabajo y el desfile, me mantuvieron ocupada por dos meses, mientras que parecía que los ataques del cartel, que querían mi pellejo, se habían calmado. Durante estos dos meses, pude conocer muy bien al señor Wagner, pero a pesar de que mi estúpido corazón latía por él con frecuencia, perecía que el señor Wagner también estaba ocupado en su trabajo. Había noches en la cuales no llegaba a dormir, lo cual me preocupaba, ya que me dejaba sola en e