Rebeca
Nunca me había enamorado de nadie, siempre he sido consciente de que soy una mujer hermosa, mi cabello largo azabache y mis ojos de un café oscuro con pestañas largas y unos hermosos labios gruesos. Es razón suficiente para que los hombres que vienen al club quieran follarme, pero yo no me acuesto con cualquiera, así que solo les coqueteaba lo suficiente para que me obsequiaran ropa de marca y me llenarán de obsequios caros. Hasta que un día Luis vendió el club, al parecer tenía una deud