Anya
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Nos encontramos en un baño de la plaza, Stephano enjuaga su mano izquierda, una bala rozo su brazo, deja la pistola aun lado y me acerco a su posición.
Él se sobresalta
—déjame hacerlo— digo sin mirarlo
—Por que de pronto quieres ayudarme— Inquiere molesto
—No te estoy ayudando, es solo que me pone de nervios que sueltes el arma, si alguien entra nos matará a ambos y si mueres igual me matarán, lo dijiste hace un rato. — expreso en el mismo tono en que el me habla, rompo la camis