Azora.
Al llegar Daniel a la habitación se tiró a la cama, no creyendo, los giros que ha dado la vida a su alrededor en tan poco tiempo. Sus ojos lentamente se iban serrando, cuando de repente la vio, era Rubí divagando en un lugar desconocido, se encontraba desconcertada y desorientada, una densa neblina la cobijaba. ¡Percibió su aroma!!
Al tener contacto, ella sonrió, y preguntó: —¿Te vas a rendir?, ¿Me piensas dejar ir? El espejismo era claro y palpable, haciendo que despertase acelerado por lo vis