Los padres de Daniel, al no resistir más el dolor de presenciar la caída de su hijo, ingresaron sigilosamente al interior de la cabaña. Encontrando a su hijo en posición fetal, asumido en una burbuja abrumadora donde el dolor era el aliado de cada sentimiento esparcido por los aires.
Roger, al igual que Sergey, ingresaron de igual manera que los antes mencionados, así fueran disciplinados por su alfa; debían colocar todo su empeño en que no perdiera su rumbo por causa del dolor experimentando.