Mundo ficciónIniciar sesiónCamilo estaba de pie junto a la ventana del despacho, con los brazos cruzados y la mandíbula tensa. Afuera, el cielo apenas comenzaba a aclararse. La mañana parecía tranquila, pero su mente no lo estaba.
—¿Lo sabías, no? —preguntó sin girarse.







