Mundo de ficçãoIniciar sessãoDóciles, blandos como pluma de ángel, así eran los labios de ella, salpicados de aquel fascinante e hipnotizante matiz rosado que parecía calcar perfectamente la naturaleza de la más rosácea y húmeda flor. Sus labios eran deliciosos, placenteros, era grato para él poder besarlos, dulces como el más particular chocolate, una vez Chad se adhirió a estos, dudó en aquel instante tener la fuerza de voluntad que se requer&







