Mundo ficciónIniciar sesiónMaldijo, una y otra vez, solo blasfemias se escapaban de entre sus labios lastimados por sus propios dientes. Hacía mucho que se sentía muerto por dentro, hueco, como si se desplomara por un recóndito pozo que fin alguno no tenía, pero aquellos escritos habían despertado en él sensaciones de nuevo, aunque, todas demasiados desagradables como para que se sintiera mínimamente orgulloso de experimentarlas. Solo podía blasfemar y enfurecerse







