Continuó guardando los juguetes mientras yo miraba su espalda. Estaba escéptica sobre decir mi nombre porque esperaba que fuera solo esta noche.
Podría soltarme el pelo solo esta noche.
"¿Cómo te llamas?" repitió, esta vez con los dientes apretados. Resistí la urgencia de sonreír. Estaba tan impaciente.
"Catalina, mi nombre es Catalina", dije tímidamente.
Asintió mientras cerraba sus gemelos, "Ya veo. Mañana a la misma hora, Catalina. No llegues tarde". Dijo.
Con eso, me dejó mirando su espalda