Me quedé clavada a la cama en el momento en que la pregunta salió de sus labios. Estaba de nuevo sobre mí como en mi sueño. Excepto que no era un sueño, era real. No me lo estaba imaginando.
"Lo... lo siento, no pensé que vendrías. Así que no aparecí a tiempo. Lo siento, Maestro." Supliqué.
Su rostro se suavizó un poco mientras tomaba mi forma suplicante, mis ojos suplicaban.
"No estaba bromeando cuando dije que ahora eras mía." Repitió.
Su rostro estaba tan cerca del mío que podía oler su pode